La clasificación arancelaria suele percibirse como una cuestión operativa vinculada al despacho de mercancías. Sin embargo, una clasificación incorrecta puede tener consecuencias jurídicas y tributarias relevantes, especialmente cuando se replica durante años sin una revisión técnica adecuada.
El hecho de que una mercancía haya sido importada históricamente bajo una misma clasificación sin observaciones no significa necesariamente que esa clasificación sea correcta. El riesgo aparece cuando la Administración Aduanera revisa posteriormente las operaciones y determina que correspondía aplicar un inciso arancelario distinto.
La clasificación no se delega por completo
El agente aduanero cumple un papel fundamental en el proceso de importación, pero el importador no debería depender exclusivamente de este para comprender la naturaleza de la mercancía.
La empresa conoce —o debería conocer— qué importa, cuál es su composición, función, forma de uso, presentación y especificaciones técnicas. Esa información puede resultar determinante para establecer la clasificación correcta.
La pregunta, por tanto, no debería ser únicamente qué partida arancelaria se utiliza, sino por qué se utiliza y si existen elementos técnicos suficientes para sustentarla en caso de una revisión.
Primero conocer la mercancía
La clasificación arancelaria no debería comenzar buscando una descripción similar al nombre comercial que aparece en una factura.
El primer paso es entender correctamente la mercancía. El análisis merceológico permite identificar su naturaleza, composición, función, características, presentación y grado de elaboración antes de contrastar esos elementos con las reglas aplicables de clasificación.
La documentación también resulta esencial. Fichas técnicas, especificaciones del fabricante, catálogos, fotografías e información sobre la composición del producto pueden convertirse en elementos fundamentales para respaldar la clasificación utilizada.
También es una decisión tributaria
Una clasificación arancelaria no solo determina los Derechos Arancelarios a la Importación.
Dependiendo de la mercancía, una modificación en la clasificación puede tener consecuencias sobre otros tributos aplicables, incluido el Impuesto Sobre Ventas. Esto significa que dos partidas con un impacto arancelario aparentemente similar pueden producir resultados tributarios distintos.
Por ello, para el importador deberían analizarse conjuntamente dos cuestiones: cuál es la clasificación correcta y cuáles son las consecuencias tributarias derivadas de ella.
El riesgo se acumula con el tiempo
Una clasificación incorrecta aplicada en una sola operación puede generar un impacto limitado. El escenario cambia cuando la misma clasificación se utiliza de manera recurrente.
La frase “siempre lo hemos importado así” no constituye, por sí sola, una justificación técnica.
Si posteriormente la Administración adopta una posición distinta, el análisis puede extenderse a operaciones anteriores dentro de los períodos susceptibles de revisión, convirtiendo una diferencia de clasificación en una contingencia tributaria acumulada.
Una revisión aduanera también es una oportunidad interna
Cuando una verificación identifica inconsistencias en determinados productos, la empresa no debería limitarse únicamente a resolver esas observaciones.
También resulta conveniente revisar si criterios similares están siendo utilizados en otras mercancías del catálogo de importaciones. Esto permite identificar exposiciones adicionales, validar clasificaciones, fortalecer documentación y corregir criterios hacia futuro.
Impugnar o regularizar: primero entender el riesgo
Que la Administración Aduanera cuestione una clasificación no significa automáticamente que tenga razón, pero tampoco implica que toda diferencia deba convertirse en una controversia.
La estrategia debe definirse después de comprender técnicamente la mercancía, valorar los fundamentos jurídicos de la clasificación utilizada y dimensionar la exposición económica.
Si la clasificación cuenta con respaldo técnico y jurídico suficiente, podrán evaluarse los mecanismos para sostenerla. Si existen debilidades, será necesario reconocerlas, cuantificar sus efectos y determinar la respuesta más adecuada.
La mejor defensa empieza antes
El mejor momento para revisar una clasificación arancelaria no es cuando ya existe una observación de la Administración.
Las empresas con operaciones recurrentes pueden implementar controles preventivos, mantener catálogos internos de clasificación y respaldar con documentación técnica aquellas mercancías que presenten mayor sensibilidad tributaria.
También es recomendable revisar periódicamente los criterios utilizados. Una clasificación aplicada durante años no debería dejar de analizarse únicamente por su antigüedad.
En definitiva, una adecuada gestión del riesgo aduanero exige coordinación entre quienes conocen la mercancía, quienes participan en la operación de importación y quienes analizan sus implicaciones jurídicas y tributarias.
La pregunta esencial para cualquier importador debería ser sencilla: si mañana la Administración Aduanera cuestionara esta clasificación, ¿podríamos explicar y sustentar técnicamente por qué la utilizamos?
Autor:
Jorge Romero
Asociado Senior – CENTRAL LAW en Honduras
Especialista en Derecho Tributario y Aduanero
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Disclaimer: Este contenido es meramente informativo y no es ni puede ser interpretado como una asesoría legal o tributaria de su autor ni de CENTRAL LAW.




