Existe un momento crítico en la evolución de todo patrimonio familiar significativo. El momento en que la pregunta deja de ser «¿quién administra nuestros activos?» y se transforma en «¿cómo institucionalizamos el poder, la responsabilidad y la toma de decisiones?»
La mayoría de las familias cruzan este umbral sin darse cuenta. No porque el patrimonio haya crecido exponencialmente, sino porque la complejidad jurídica las alcanzó silenciosamente. El error más común: pensar que es una decisión financiera.
Desde nuestra experiencia, la elección entre un Multi-Family Office (MFO) y un Single-Family Office (SFO) raramente depende del volumen de activos bajo administración. La variable determinante es el grado de institucionalización que la familia está preparada, jurídica y emocionalmente, para asumir.
Un Multi-Family Office funciona excepcionalmente bien cuando:
- La propiedad permanece concentrada en pocos decisores.
- Existe consenso familiar sin conflictos estructurales entre ramas.
- La familia valora la flexibilidad sobre el control absoluto
Jurídicamente, el MFO opera como una externalización sofisticada, mantienes la titularidad plena mientras delegas funciones específicas mediante contratos reversibles. Sin multiplicar obligaciones regulatorias. Sin asumir riesgos laborales innecesarios.
El panorama cambia radicalmente cuando detectamos:
- Múltiples ramas familiares con visiones patrimoniales divergentes
- Activos significativos requiriendo estructuras de control compartido
- Decisiones informales que ya no escalan con la complejidad
- Responsabilidades fiduciarias tácitas que nadie ha formalizado
Aquí el desafío trasciende lo operativo. Se vuelve estrictamente jurídico. Un Single-Family Office constituye una persona jurídica independiente. Con empleados propios, órganos de gobierno formales, poderes expresamente delegados y crítico deberes fiduciarios legalmente exigibles.
Crear un SFO solo se justifica cuando necesitas imperativamente:
- Segregar propiedad de gestión con murallas jurídicas claras
- Institucionalizar procesos decisorios complejos
- Limitar responsabilidades personales de familiares
- Centralizar mandato, control y accountability en una sola entidad
El enfoque pragmático que recomendamos:
- Comenzar con un MFO cuidadosamente estructurado, contratos precisos, alcances delimitados, responsabilidades claras y migrar hacia un SFO únicamente cuando la complejidad patrimonial, familiar y regulatoria lo exija orgánicamente.
- Nunca olvidar que tanto MFO como SFO son medios, no fines. Estas estructuras son, en esencia, tecnología jurídica para ordenar poder, deberes y decisiones familiares.
¿En qué etapa de esta evolución se encuentra tu patrimonio familiar?
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Socio Director – Rep. Dominicana
Disclaimer: Este contenido es meramente informativo no es ni puede ser interpretado como una asesoría legal de su autor ni de CENTRAL LAW.




