, ¿Puede su patrono monitorear sus adicciones?

¿Puede su patrono monitorear sus adicciones?

Digamos primero que no estamos hablando de todas las adicciones, sino de las que tienen repercusión directa en el trabajo, específicamente las drogas prohibidas como la marijuana, el crack, la coca.

Hace varios meses en esta misma columna tocamos el tema de las pruebas ilegales en el lugar de trabajo, pero no ahondamos en ninguna en especial. Hoy voy a hacerlo desarrollando el tema de las pruebas anti doping o pruebas de detección de drogas.

Dijimos en aquella oportunidad que por lo general son ilegales; pero ahora voy a resumir la jurisprudencia que he encontrado sobre el tema.
La Fuerza Pública toda tiene la obligación de someterse a pruebas de detección de drogas, por disposición del Reglamento del Ministerio de Seguridad Pública para practicar pruebas toxicológicas a sus miembros, que deben ser aleatorias, a la entrada y durante la relación laboral.
Es decir, para ingresar a la Fuerza Pública se debe pasar por las pruebas antidoping; si salen positivas, los candidatos no son idóneos y de ahí no pasan.

Este Reglamento fue revisado por la Sala Constitucional, determinándose que no viola el derecho a la intimidad de las personas, que garantiza el artículo 24 de nuestra Constitución Política. (Voto 7927-02).
Nuestra legislación guarda silencio sobre estos temas. De manera que a nivel de entidades de derecho público como de derecho privado se ha recurrido al expediente de emitir decretos ejecutivos, o reglamentos internos de trabajo, que regulan a lo interno de las empresas, las pruebas toxicológicas. La misma Sala Segunda reconoce esta realidad en al menos una de sus sentencias (voto 423-15) por lo que debemos entender que en algunos casos es permitido realizar estas pruebas a los trabajadores.

Del ejemplo de los servidores de la Fuerza Pública, podemos hacer la generalización siguiente:
Las pruebas antidoping se pueden realizar a los trabajadores, siempre que se cumpla con los siguientes requisitos:

1) Que se establezca a lo interno de las empresas un reglamento o protocolo que regule la toma de muestras, su trasiego, y los resultados;
2) Cuando en la empresa está catalogado el no consumo de drogas como un requisito para desempeñar el puesto; y 3) Cuando se ha establecido como conducta sancionable el consumo de drogas.
No tenemos la menor duda de que un miembro de la Fuerza Pública no debe consumir drogas prohibidas, por cuanto son estos oficiales los que dan la lucha contra precisamente las drogas ilegales, aparte de que manipulan armas de fuego, muchas veces muy delicadas y sensibles.

Sin embargo en el ámbito privado no parece que estas pruebas, y la sanción de los resultados positivos puedan hacerse indiscriminadamente. Debe existir una razonabilidad entre la actividad de que se trate, y la prohibición y sanción del consumo de drogas fuera del trabajo.

Como lo ha dicho en palabras sencillas la Sala Segunda: “El control de la esfera privada del trabajador, únicamente será válida en la hipótesis que el comportamiento extra-laboral sea contradictorio con las labores debidas…”. (voto 124-10).

Finalmente, para los operadores del Derecho y Recursos Humanos, advertir que la jurisprudencia actual asimila el abuso en el consumo de drogas con el alcoholismo, al considerar ambas como enfermedades, de ahí que la adicción debe tratarse como tal.

Alfonso Garro
Asesor Laboral Corporativo
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