, Los mitos en el contrato de trabajo

Los mitos en el contrato de trabajo

Por otro lado, tam­bién en­con­tra­mos otra falsa creen­cia de que los con­tra­tos de tra­ba­jo es­cri­tos no son obli­ga­to­rios en Costa Rica. La razón de esto ra­di­ca en que el Có­di­go de Tra­ba­jo dis­po­ne que para que exis­ta con­tra­to de tra­ba­jo basta que se den tres ele­men­tos:

1) La ac­ti­vi­dad per­so­nal del tra­ba­ja­dor;
2) La subor­di­na­ción o de­pen­den­cia; y
3) El sa­la­rio o re­tri­bu­ción.

Se debe re­cor­dar que el De­re­cho La­bo­ral es esen­cial­men­te in­for­mal, lo que tra­du­ci­do al tema de los con­tra­tos de tra­ba­jo quie­re decir que estos exis­ten in­de­pen­dien­te­men­te de lo que digan los pa­pe­les. A esto se le de­no­mi­na con­tra­to reali­dad; es decir, la su­pre­ma­cía de lo que su­ce­de en la reali­dad de la re­la­ción la­bo­ral por en­ci­ma de lo que dice un con­tra­to por es­cri­to. Pero una cosa es esto, y otra muy dis­tin­ta pen­sar que no exis­te obli­ga­to­rie­dad de sus­cri­bir los con­tra­tos por es­cri­to como regla ge­ne­ral. Según una in­ter­pre­ta­ción co­rrec­ta de los ar­tícu­los 22, 23 y 24 del Có­di­go de Tra­ba­jo, el em­plea­dor se en­cuen­tra obli­ga­do a ex­ten­der los con­tra­tos de tra­ba­jo por es­cri­to, salvo que se trate de la­bo­res agrí­co­las o ga­na­de­ras, de tra­ba­jos tem­po­ra­les, ac­ci­den­ta­les, de ser­vi­cio do­més­ti­co; aun­que se habla que no es ne­ce­sa­rio ha­cer­los tam­po­co cuan­do se trata de un con­tra­to por obra de­ter­mi­na­da, hoy en día sí lo es.

Ahora bien, pre­ci­sa­men­te por la in­for­ma­li­dad del De­re­cho La­bo­ral, se ad­mi­ten como con­tra­tos de tra­ba­jo los do­cu­men­tos que uti­li­zan las em­pre­sas para sus mo­vi­mien­tos de per­so­nal, tales como ac­cio­nes de per­so­nal, for­mu­la­rio de acep­ta­ción del pues­to y ofer­ta de ser­vi­cios, siem­pre y cuan­do con­ten­gan al menos los re­qui­si­tos que enun­cia el ar­tícu­lo 24 del Có­di­go de Tra­ba­jo.

Acla­ra­do lo an­te­rior, y abo­gan­do a favor de los con­tra­tos de tra­ba­jo por es­cri­to, es pre­ci­so des­ta­car que la falta de con­tra­to por es­cri­to se atri­bu­ye al pa­trono, y por lo tanto, en ma­te­ria de prue­ba, -esto es cuan­do hay dis­cor­dia o con­tra­dic­ción entre lo afir­ma­do por el tra­ba­ja­dor y el pa­trono-, lo afir­ma­do por el tra­ba­ja­dor tiene una pre­sun­ción de ver­dad. Es decir, en ma­te­ria la­bo­ral no rige el prin­ci­pio según el cual quien pre­ten­de y afir­ma tener un de­re­cho, debe ne­ce­sa­ria­men­te pro­bar­lo, como rige en todas las otras ma­te­rias que ter­mi­nan en jui­cios. Si no exis­te con­tra­to por es­cri­to que diga lo con­tra­rio que afir­ma el tra­ba­ja­dor, le to­ca­rá en este caso al pa­trono de­man­da­do la carga de des­vir­tuar lo ase­ve­ra­do por el tra­ba­ja­dor. Se re­dis­tri­bu­ye la carga pro­ce­sal. De ahí que re­sul­te im­por­tan­te y ven­ta­jo­so para los em­plea­do­res el con­tar con con­tra­tos de tra­ba­jo es­cri­tos.

Pero aún hay otras ven­ta­jas sig­ni­fi­ca­ti­vas, no vamos a enu­me­rar­las todas pero a ma­ne­ra de ilus­tra­ción men­ciono dos ejem­plos. Uno tiene que ver con las po­si­bi­li­da­des de va­ria­ción uni­la­te­ral de los con­tra­tos de tra­ba­jo. Ju­ris­pru­den­cial­men­te en­con­tra­mos casos de ejer­ci­cio del “ius va­rian­di” que se han ca­li­fi­ca­do de abu­si­vos, pre­ci­sa­men­te por­que el con­tra­to de tra­ba­jo no es­ti­pu­la­ba la po­si­bi­li­dad de tras­la­dar al tra­ba­ja­dor a un lugar dis­tin­to de su sede ha­bi­tual, o a cam­bios de turno o jor­na­da. El otro ejem­plo tiene que ver con el valor del sa­la­rio en es­pe­cie. De común acuer­do tra­ba­ja­dor y em­plea­dor pue­den asig­nar un valor al sa­la­rio en es­pe­cie que re­ci­be el pri­me­ro por con­cep­to de ha­bi­ta­ción, ser­vi­cios, ga­so­li­na etc. ¿ Por­qué dejar esto para la va­lo­ra­ción de un Juez si las par­tes lo pue­den hacer de común acuer­do?

Un úl­ti­mo punto que no puedo guar­dar­me. Según dis­po­si­ción del ar­tícu­lo 23 del Có­di­go de Tra­ba­jo, una copia de todo con­tra­to de tra­ba­jo de­bie­ra en­viar­se a la ofi­ci­na de Em­pleo. Aun­que se trata de una dis­po­si­ción legal vi­gen­te, -en el tanto que no ha sido de­ro­ga­da ni su­bro­ga­da por una ley pos­te­rior-, es lo cier­to que en la prác­ti­ca los ins­pec­to­res de tra­ba­jo ve­ri­fi­can úni­ca­men­te la exis­ten­cia de con­tra­tos por es­cri­to en los casos en que la ley lo exige. En otras pa­la­bras, no en­viar las co­pias de los con­tra­tos de tra­ba­jo al MTSS es una inob­ser­van­cia que no tiene con­se­cuen­cias le­ga­les re­le­van­tes para la Di­rec­ción Na­cio­nal de Ins­pec­ción del Tra­ba­jo.

Alfonso Carro
CENTRAL LAW Costa Rica

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