, Aspectos jurídicos relevantes para las plataformas P2P

Aspectos jurídicos relevantes para las plataformas P2P

Encuentro que este un buen momento para establecer algunas bases relacionadas con varios conceptos ligados a las nuevas tecnologías y, en especial, a las “economías colaborativas”.

En mi último post en mi blog “Propiedad Industrial e Intelectual: ¿Qué sabemos?” me referí a la llegada de la empresa Uber a Costa Rica, e hice un llamado a ver este tipo de servicios proporcionados a partir de plataformas P2P (Peer to Peer) como una oportunidad de negocio. En esta publicación me propongo simplificar algunos conceptos, así como indicar algunas recomendaciones jurídicas que se deben tener en cuenta en caso de que se quiera emprender un negocio online responsablemente.

Conceptos básicos

Economía colaborativa: traducción del inglés “sharing economy”. La economía colaborativa es un “traje a la medida” donde coexisten actividades diferentes con una característica común: todas las iniciativas están basadas en las tecnologías de la información y comunicación, que permiten la creación de redes sociales y portales, donde se pueden realizar interacciones entre individuos de forma masiva.

Consumo colaborativo: se trata del acceso a diferentes bienes o servicios sin detentar la propiedad sobre los mismos, todo a través de plataformas digitales entre “peers” o miembros de una red común para estos efectos.

Redes P2P o redes “peer-to-peer”: son redes de computadoras que funcionan sin clientes ni servidores fijos como una serie de nodos o conexiones que se comportan como iguales entre sí. Es decir, actúan a la misma vez como clientes y servidores respecto a los demás nodos de la red. Estas redes permiten el intercambio directo de información, en cualquier formato, entre computadoras interconectadas, en este caso con redes públicas como internet.

Explicación del fenómeno

Actualmente se presenta una serie de oportunidades de negocio a partir de esta economía colaborativa, en la que cualquier persona que tenga acceso a una computadora puede hacer uso de redes digitales para conectarse con sus otras personas (peers) sin necesidad de intermediarios y, de esta manera, realizar negocios de muchas naturalezas.

A partir de lo anterior, se crea un mundo de posibilidades de negocio, fomentado por el concepto del consumo colaborativo antes indicado. Sin duda alguna, una alternativa de negocio que ha llegado para quedarse.

Implicaciones jurídicas

Es importante tomar en cuenta que, a pesar de que la ley se encuentra siempre un paso atrás del avance tecnológico, se deben tener ciertos cuidados para emprender este tipo de negocios de una manera responsable y así evitar problemas legales futuros por la mala gestión. A continuación cito los siguientes:

  1. 1. Régimen de responsabilidad de la plataforma. Las plataformas que quieran participar en este tipo de actividades de consumo colaborativo deberían reforzarse como no responsables de la actividad de los usuarios dentro de ella. La plataforma se convierte, así, en un mero prestador de servicios. La separación entre la plataforma y los “peers” salvará de responsabilidad al proveedor de la plataforma, siempre que esto esté debidamente estipulado.
  2. 2. Transacciones y pagos. Las empresas que operan como pasarela de pagos deben asumir mayores responsabilidades. Es recomendable utilizar proveedores B2B (negocio a negocio por su traducción del inglés “business to business”) para gestionar los pagos. De esta forma, la empresa que provee el servicio recibe como único pago las comisiones correspondientes por las transacciones realizadas en su plataforma.
  3. 3. Relaciones jurídico-laborales. Es importante no entrar en debates laborales por la utilización de una determinada plataforma. Es necesario entonces que las empresas se desvinculen de este tipo de relaciones. Debe estar debidamente delimitado por cada empresa la forma en la que el usuario actúa dentro de la plataforma, desvinculándola completamente de una relación laboral.
  4. 4. Sistema de resolución de controversias. Quizás es uno de los puntos clave en temas de comercio electrónico. Existe una desconfianza por parte del consumidor a la hora de utilizar este tipo de plataformas, dado que pueden llegar a encontrar problemas al hacer sus compras o contratar servicios. No es obligatorio, pero sí recomendable que las plataformas realicen una función de intermediario entre el proveedor del servicio y el contratante. Para esto, se puede utilizar el auxilio de abogados especializados en temas RAC que funjan como mediadores de conflictos.
  5. 5. Protección de datos. La privacidad y protección de datos es vital en cualquier negocio online. En el ámbito colaborativo se vuelve incluso más relevante, puesto que los usuarios han de tener acceso a los datos de otros usuarios que prestan el servicio. Por tanto, debe existir una correcta regulación entre las políticas de privacidad de la plataforma. Para el caso de Costa Rica, es necesario que el manejo de los datos personales de los “peers” sea debidamente tratado. Es imperativo recordar que la protección de datos es una obligación de resultados para el encargado de su manejo, por lo que cualquier falla en el sistema le tendrá como directamente responsable.

A pesar de que actualmente no existen regulaciones legales específicas establecidas para todas las variantes que se pueden llegar a presentar en temas de comercio electrónico, es importante que exista una cultura de responsabilidad por parte de los proveedores de estas plataformas que lleven a crear un clima de confianza para todos los interesados en estas transacciones electrónicas.

Ricardo Rodríguez Valderrama
CENTRAL LAW Costa Rica.

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